Un paseo

No sé hasta que punto es capaz de soportar una persona, ver como todo sale mal y aun así seguir trabajando para superar obstáculos.

Todo en mi vida ha ido en declive en los últimos meses, mi trabajo iba de mal en peor, y en mi casa los problemas sobraban cuando se trataba de mi esposa y mis hijo, sentía que no era capaz de controlar todas sus exigencias y que todo empezaba a deteriorarse alrededor.

Una mañana decidí dar una vuelta en mi moto para liberar el estrés, siempre me ha gustado la sensación de velocidad que te puede dar una moto. Comencé un recorrido por la ciudad sin saber a donde iría ni cuando regresaría. Pasé por mi escuela de la primaria, recordé aquellos tiempo donde lo que importaba era el ahora, el mañana era algo tonto que no tenía importancia, recordé cuando jugaba con mis amigos y corríamos por todos lados, amigos que llevo años sin ver. Pasé frente la casa en la que vivía con mis padres, recordé todas las reuniones familiares que allí se celebraron, las fiestas de cumpleaños, navidades, fin de año, los tíos y los primos que venían de visita de ciudades diferente para conmemorar juntos fechas importantes unidas a la felicidad y paz que da el entender y disfrutar del valor familiar. Con cada lugar que recorría mi mente se llenaba de recuerdos, momentos que parecían perfectos, donde todo encajaba y nada podía salir mal.

Hice una parada en un bar donde trabaja un buen amigo, pedí una cerveza y platique con el mientras la bebía. Sentí que llego la hora de dar marcha atrás. me despedí de él, tome mi moto y seguí de nuevo mi camino. Tomé la autopista para sentir aún mas la velocidad de mi moto, mientras aceleraba comencé a reflexionar sobre mi recorrido del día. Me pareció todo como si fuese una despedida, pero, ¿De qué me estaría despidiendo? A lo lejos vi que en dirección opuesta venia un camión, a medida que nos acercábamos me iba invadiendo el miedo, el temor de regresar a la rutina, la horrible sensación de fracaso, el sentir no poder mantener a mi familia, el no poder darle un buen futuro a mis hijos, todo eso invadía mi mente sin dar descanso. Al momento de pasar al lado del camión que venía en dirección contraría sentí no aguantar más, no quería regresar, así que en el último momento invadí su carril sin darle chance a poderse desviar.

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